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Un combustible para el desarrollo sostenible: especialistas dialogaron sobre hidrógeno verde desde perspectivas diversas
28/07/2025 - 19:30
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En Montevideo, representantes de ocho países latinoamericanos se reunieron para compartir aprendizajes sobre el despliegue del hidrógeno verde. El encuentro permitió identificar desafíos comunes y alinear esfuerzos en innovación, formación técnica y participación comunitaria, con un llamado a gestionar con realismo las expectativas sobre esta industria en desarrollo.
Un espacio estratégico para fortalecer el diálogo regional
Del 22 al 24 de julio se celebró en Montevideo el “Encuentro regional sobre hidrógeno verde: intercambio de experiencias sobre capital humano, innovación y territorio”. La actividad, organizada por el Ministerio de Energía de Chile con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), reunió a representantes técnicos de Chile, Uruguay, Colombia, México, Costa Rica, Perú y España, como también de organismos internacionales como la OLADE y la CEPAL.
La iniciativa se desarrolló en el marco del proyecto Team Europe Initiative sobre Hidrógeno Verde (TEI RH2), y formó parte del componente B ejecutado por AECID dentro del programa EUROCLIMA. Su propósito fue generar un espacio de intercambio en torno a tres dimensiones clave del desarrollo de esta industria emergente: la innovación, la formación de capital humano y el vínculo territorial y comunitario.
Desde el Ministerio de Energía de Chile se destacó la pertinencia de generar espacios de este tipo en una industria aún en construcción. “La industria del hidrógeno verde aún está consolidándose. Los marcos regulatorios, los estándares técnicos y los perfiles profesionales están en proceso. Por eso, compartir experiencias y aprendizajes entre países es fundamental para avanzar con una mirada inclusiva y sostenible”, señaló María Francisca Valenzuela, jefa de la Oficina de Género y Derechos Humanos del Ministerio.
Expectativas y realidades: una industria en evolución
Uno de los temas transversales del encuentro fue la necesidad de gestionar adecuadamente las expectativas en torno al hidrógeno verde. Si bien se trata de una tecnología con alto potencial para contribuir a la descarbonización de sectores como el transporte o la industria química, su despliegue aún enfrenta barreras técnicas, institucionales y sociales.
“Es importante mantener un enfoque realista. Si bien existe una oportunidad en términos de formación e inserción laboral, todavía falta tiempo para que la industria esté plenamente desarrollada”, explicó Valenzuela. Por su parte, Matías García, analista de la Unidad de Combustibles Sostenibles, recordó que las primeras experiencias de planes nacionales de hidrógeno verde fueron ambiciosas, y que hoy es necesario ajustar sus objetivos a las condiciones reales en materia de formación, regulación y tecnología.
Este llamado a la cautela fue especialmente enfatizado en relación con el capital humano. Aunque algunos países han comenzado a definir perfiles técnicos y pilotos de formación, el sistema formativo aún está en proceso de construcción. La mayoría de las iniciativas actuales son cursos cortos o formaciones introductorias, y se requiere una mayor articulación entre instituciones educativas, gobiernos y centros tecnológicos para definir contenidos, infraestructuras y certificaciones.
Innovación con enfoque territorial y humano
Los intercambios durante la actividad confirmaron que los países de la región comparten una visión clara sobre la necesidad de desarrollar el hidrógeno verde no solo como una alternativa energética, sino como una oportunidad para repensar el modelo de desarrollo industrial.
El hidrógeno puede ser utilizado en diversos sectores, desde el transporte hasta la industria minera, y funciona también como vector energético para el almacenamiento de electricidad. Sin embargo, los participantes reconocieron que persisten brechas en el acceso a equipamiento, capacidades científicas y marcos normativos que permitan un desarrollo más sostenido.
Otro de los ejes abordados fue el despliegue territorial de esta industria. Según Valenzuela, el impacto en las comunidades locales puede ser significativo, especialmente en regiones aisladas o con poblaciones pequeñas. En este sentido, destacó la importancia de establecer mecanismos de participación comunitaria y de consulta ciudadana, tal como se ha hecho en Chile con su plan de acción nacional. También se plantearon preocupaciones vinculadas a los impactos medioambientales del hidrógeno, recordando que, si bien es una alternativa más limpia, no está exenta de riesgos.
Desde una perspectiva de inclusión, se compartieron avances en el estudio de brechas de género y acceso a formación por parte de mujeres y jóvenes, a partir de un estudio financiado por la AECID en Chile. La incorporación de enfoques de derechos humanos desde el inicio del diseño de políticas fue señalada como una innovación valiosa para la región.
Redes de cooperación y aprendizaje compartido
Más allá de los contenidos técnicos, el encuentro también promovió vínculos entre actores institucionales, académicos y del sector privado. Para Valenzuela, uno de los principales aportes fue la posibilidad de conocer experiencias concretas de otros países y establecer relaciones de trabajo que podrán sostenerse a futuro. “La confluencia de representantes de distintos sectores y países permite entender mejor los escenarios de cada uno y construir agendas de cooperación más realistas”, afirmó.
García, por su parte, destacó que el evento permitió no solo compartir aprendizajes, sino también mostrar resultados de procesos de cooperación previos, como estudios sobre innovación, capital humano y desarrollo territorial. “Este no fue solo un espacio de diálogo. Fue una instancia para mostrar el trabajo conjunto que hemos desarrollado durante los últimos años con el apoyo de AECID y otras entidades”, subrayó.
Una hoja de ruta compartida para avanzar
El Encuentro Regional sobre Hidrógeno Verde evidenció tanto las oportunidades como las complejidades de construir una industria sostenible, inclusiva y territorialmente integrada en torno a esta tecnología. Los países participantes coincidieron en la necesidad de seguir fortaleciendo sus estrategias nacionales, avanzar en el diseño de perfiles laborales, consolidar redes de investigación y garantizar mecanismos de participación social.
En un contexto de creciente urgencia por una transición energética justa, esta actividad dejó planteado un camino de trabajo colaborativo para América Latina, en el que la innovación tecnológica se combine con el desarrollo de capacidades y con una mirada puesta en las personas y los territorios.
La cooperación internacional, en particular el rol de la AECID y del Ministerio de Energía de Chile, se consolida así como un catalizador de iniciativas regionales que buscan no solo descarbonizar la economía, sino también construir futuros más equitativos y sostenibles para las comunidades.
Sobre Euroclima
Euroclima es el programa de cooperación regional que fomenta la asociación estratégica entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe, basado en valores compartidos y el compromiso de abordar el cambio climático y la pérdida de biodiversidad de manera conjunta. Una plataforma para el intercambio de ideas y de experiencias entre países de la región y con la Unión Europea.
Es cofinanciado por la Unión Europea y por el gobierno federal de Alemania a través del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ). Busca contribuir a la transición sostenible, resiliente e inclusiva a través de esfuerzos de mitigación y adaptación climática, incluyendo la protección, restauración, conservación de la diversidad biológica y la promoción de la economía circular.
Euroclima se inserta dentro de la renovada Agenda de Relaciones entre la UE y América Latina y el Caribe y es parte de la estrategia Global Gateway que promueve inversiones y financiamiento en sectores relevantes, así como el uso de otros instrumentos de la UE y sus Estados Miembros para lograr sociedades más sostenibles, justas e interconectadas. Se implementa bajo el Espíritu del Equipo Europa, a través del trabajo sinérgico de ocho agencias: Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Grupo AFD: Agencia Francesa de Desarrollo (AFD)/ Expertise France (EF), Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP), Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH, el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).