La comunidad de Chiquí firma acuerdo comunitario de voluntades para cuidar lo sembrado
Resumen de la noticia
- Tres organizaciones comunitarias -Asoagroachi, Asoamanglebal y la Junta de Acción Comunal de Chiquí- se comprometen por la protección de la naturaleza.
- Con una participación de más de 200 personas de la comunidad, incluyendo cerca de 80 niños y niñas, así como representantes de organizaciones ambientales y entidades gubernamentales, finaliza el proyecto EcoRRD reconociendo el rol de la naturaleza en la protección ante desastres.
- Nueva vida para los caños El Indio, Tío Pío, México, Correntoso y Macaneo, junto con la ciénaga El Charcón con limpieza de 8.945 metros lineales y siembra de 8.800 plántulas.
Colombia, octubre de 2025. El corregimiento de Chiquí, en el municipio de San Bernardo del Viento, ha vivido por años la fuerza de las inundaciones y la transformación de sus caños y ciénagas. Cada temporada de lluvias ha dejado pérdidas en cultivos, viviendas y caminos, pero también ha fortalecido el espíritu de resistencia de su gente. Esta situación no es exclusiva del municipio; Miguel González Gullón, coordinador general de la Cooperación Española en Colombia, señala que, en el país, “hay hasta 34 municipios con ecosistemas más o menos equiparables, donde sería factible la aplicación de las recomendaciones que salen de este proyecto piloto”.
En el marco del proyecto “Diseño e implementación de soluciones basadas en la naturaleza enfocadas en Eco-RRD”, financiado a través del programa Euroclima de la Unión Europea, implementado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y ejecutado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y Fondo Acción, las familias del Chiquí se unieron con sus organizaciones comunitarias, la Alcaldía y otras instituciones para poner en marcha acciones que protegen la vida y el territorio. “Los aprendizajes colectivos hoy quedan como un tesoro de conocimiento compartido, que es la base de la sostenibilidad”, afirma Juan Camilo Barbosa, profesional de monitoreo de Fondo Acción.
En este contexto, la Asociación de Pescadores y Mangleros de la Bahía de Cispatá –ASOAMANGLEBAL– llevó a cabo, con la participación de miembros de la comunidad de Chiquí la limpieza manual de los caños El Indio, Tío Pío, México, Correntoso y Macaneo, junto con la ciénaga El Charcón. Las acciones iniciaron con recorridos de reconocimiento, la identificación de puntos críticos y la construcción colectiva del plan de trabajo. Entre junio y agosto de 2025 se retiraron árboles caídos, macrófitas acuáticas (como el buchón) y residuos sólidos en los caños alcanzando un total de 8.945 metros lineales intervenidos. Además, se recolectaron y dispusieron, de manera adecuada, 119 kilos de plásticos no reciclables que estaban en los cuerpos de agua degradando su calidad.
“Con estas acciones se involucraron 229 personas de la comunidad”, afirma Luis Roberto Canchila, representante legal de ASOAMANGLEBAL, quien se enorgullece del trabajo colaborativo de cuadrillas comunitarias que permitió superar obstáculos pese a dificultades técnicas para remover residuos o materiales de gran tamaño y peso. “Aprendimos sobre seguridad y salud en el trabajo en temas como elementos de protección personal, primeros auxilios y uso de herramientas”, agrega Canchila.
Por otro lado, la Asociación Ambientalista Agroacuícola del Corregimiento de Chiquí –ASOAGROCHI– lideró la siembra de 6.800 árboles y 2.000 mangles en las riberas de los caños y la ciénaga. Entre julio y septiembre de 2025, realizaron jornadas de monitoreo quincenal en los sitios revegetados evidenciando una supervivencia superior al 80% en las plántulas sembradas. Estas acciones son resultado de la concertación con los propietarios de los predios aledaños a los cuerpos de agua, la construcción participativa de la revegetación y el compromiso comunitario.
“La siembra de mangle y otras especies ribereñas genera barreras naturales contra inundaciones y oleajes, actuando como amortiguadores frente a crecientes del río y ascensos del nivel del mar. Estas coberturas vegetales reducen la velocidad del agua, permiten la sedimentación y mitigan la pérdida de suelos. A futuro, los manglares servirán como infraestructura natural de protección, reduciendo la vulnerabilidad de las comunidades ribereñas”, afirma Leider Martínez, representante legal de ASOAGROCHI.
La tercera acción que se implementó en el proyecto, liderada por la Junta de Acción Comunal del corregimiento de Chiquí, fue el monitoreo comunitario participativo de variables hidrometeorológicas. Con el acompañamiento de Fondo Acción, la organización comunitaria definió los parámetros de monitoreo, a saber, precipitación, niveles de agua y variables fisicoquímicas (pH, oxígeno disuelto, salinidad y temperatura) y se definieron las metodologías para el registro de los datos y el análisis de la información.
Con el proyecto, “logramos instalar cuatro pluviómetros y cuatro limnímetros; nos capacitamos y desde junio de 2025, llevamos el registro diario de la lluvia y el nivel del agua, y el registro mensual de los parámetros físico-químicos”, afirma Lesby Zarante, coordinadora de la implementación del monitoreo. La información que se registra es analizada y relacionada con cambios en el entorno, tanto como resultado de las acciones del proyecto como de las variaciones del clima. En relación con el oxígeno disuelto, “observamos un aumento en las tres estaciones después de la limpieza, lo cual es un indicador muy positivo. Este incremento mejora la respiración de peces, crustáceos y organismos filtradores, además de reducir el riesgo de eventos de mortandad de los animales”, agrega Zarante.
De proyecto a compromiso: el proyecto EcoRRD deja huella en Chiquí
En el evento de cierre del proyecto EcoRRD, el 23 de septiembre de 2025, las tres organizaciones comunitarias -Asoagroachi, Asoamanglebal y la Junta de Acción Comunal de Chiquí- firmaron un acuerdo que nace para honrar lo que ya se ha hecho y para asegurar que las siembras, los equipos y, sobre todo, la confianza construida, se mantengan vivos en el tiempo. La comunidad además se comprometió a respetar las zonas sembradas, la vegetación y la fauna de Chiquí, evitando actividades que puedan dañarlos; participar en las actividades de cuidado, monitoreo y alerta temprana; y transmitir a las nuevas generaciones el valor de cuidar la ciénaga, los caños y las riberas como parte de la identidad y la vida del Chiquí.
Para concluir, Miguel González Gullón destaca que “los resultados del proyecto logran demostrar que las soluciones basadas en la naturaleza son una herramienta realmente eficaz en la reducción de riesgo de desastres, que además contribuyen a fortalecer la resiliencia de las comunidades”.
Sobre Euroclima
Euroclima es un programa de la Unión Europea que fortalece la cooperación UE-ALC para impulsar una transición verde y justa en América Latina y el Caribe. Como parte de la estrategia Global Gateway, el programa trabaja con 33 países socios y organizaciones regionales para crear las condiciones habilitantes para inversiones sostenibles, facilitar el acceso a financiación climática y promover el intercambio de conocimientos en sectores prioritarios como la transición energética, bioeconomía, movilidad sostenible y gestión del agua.
Es cofinanciado por la Unión Europea y por el gobierno federal de Alemania a través del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), e implementada bajo el Espíritu del Equipo Europa, a través del trabajo sinérgico de ocho agencias: Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Grupo Agencia Francesa de Desarrollo (AFD/Expertise France), Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Fundación para la Internacionalización de las Administraciones Públicas (FIAP), Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Vídeo del proyecto: https://youtu.be/9ooC2fes_V0?si=3fjU-qOnogUkT6OD